miércoles, 8 de julio de 2009

La fruta podrida





El miedo seca la boca, moja las manos y mutila. El miedo de saber nos condena a la ignorancia; el miedo de hacer nos reduce a la impotencia. La dictadura militar, miedo de escuchar, miedo de decir, nos convirtió en sordomudos. Ahora la democracia, que tiene miedo de recordar, nos enferma de amnesia, pero no se necesita ser Sigmund Freíd para saber que no hay alfombra que pueda ocultar la basura de la memoria.

De las desmemoria de Galeano.

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